sábado, 28 de abril de 2018





Veo al cuerpo como nuestro vehículo, nuestra primera casa en este planeta.
En él guardamos memorias, emociones reconocidas o no del pasado y del presente.
Cuando en vez de guardar sin filtrar, sin mirar, sin sentir, miramos, sentimos, expresamos 
y acogemos, el cuerpo se vuelve ligero, presente, aliado.

Siento el movimiento de dentro a fuera y de fuera a dentro. Somos seres penetrantes y penetrados.
Cada día multitud de experiencias nos suceden.

Cómo si de una gran tela de araña se tratara si tiro de un hilo todos los demás se mueven...
La danza sucede en quietud y en movimiento. Se siente y se ve... a veces no se ve y se siente.

Llevo muchos años tejiendo, he tejido en clases de danza técnica, he tejido en salas de danza libre.
He tejido caminando en la vida, me encanta tejer en el exterior, acunada por el viento, bañada por el sol, rociada por la lluvia, erizada por el frío o los relámpagos. He tejido escucha y voz.

Me gusta tejer a solas y acompañada en silencio o entre risas.

Tejer me ha ayudado a entenderme más, a explorar mis ciclos que cómo en la tierra son. 
Entenderme me ha ayudado a darme lo que necesito.
Darme lo que necesito me aporta paz, calma alegría de bienestar aunque sea triste y llorando...
y cada vez me río más, confío más.

Quiero compartir los hilos que he ido descubriendo, quiero ayudarte a desenredar tus madejas,
a hacer los ovillos para el telar que quieres hacer de tu vida. 
Para ello en cada pestaña  de este blog podrás encontrar cositas que espero te inspiren.
En la pestaña talleres voy colgando los próximos encuentros.
Deseo verte pronto en alguno. 
Un cálido abrazo.
Penélope.